En sus ojos grises habitaba una dulzura infinita. Era una voz con acento vacilante, extranjero. Era una bicicleta contra el viento. Los hierros doblados por sus manos luego se transformaban en puro arte... Hombre de espíritu trabajador; todo lo transformaba con su sensibilidad, transformaba todos mis días. Tenía un corazón firme pero dividido... era la nostalgia de sus tierras, de lengua natal... añoranza europea como un bandoneón que solloza en medio de la oscuridad. Hombre de facciones forasteras, de marcas de perpetua angustia… de una musicalidad como ninguno . Nonino querido, no se sienta solo nunca más. Mi alma no está acá, sino allá con usted… donde quiera que esté.
a mi abuelo, desde el fondo de mi alma que es mitad tana.
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