miércoles, 27 de mayo de 2009










El cuerpo caprichoso zambulléndose en nubes amnióticas.
En el vientre de la existencia, la vida misma, donde los unicornios grises de los cuentos fantásticos son reales. También es real el placer estético, la sexualidad y la calle San Martín (que siempre, en todas las ciudades está en el lugar correcto) Todo, todo está donde debe. Yo estoy donde quiero. Pero caminando por las veredas una pandemia de soñadores. Ninguno de ellos es conciente de esto, de que el mundo trasmuta y las moléculas se deforman. Ninguno de ellos conoce realmente las nubes, no las han visto nunca. Las contemplan idiotizados en su cubículo mental pero no saben ni escuchan más de lo que su imaginación les permite. Viven encerrados entre las posibilidades de las relaciones sinápticas les ofrecen. No tocan ni rozan a los unicornios, ni transitan y tropiezan por la San Martín y no saben lo que es el placer táctil de lo estético, ni la revolución de lo real.
Prefiero ser trotamundos por la vía láctea, a vivir en una eterna noche de ensueño.

2 comentarios:

  1. hola gaaaaaa
    que haces gueveandooo que no estas haciendo el practicoooo?????
    te dejo un besooooo
    nos vemos el lunesss

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  2. ¡me da cargo de conciencia!
    Ya mismo me voy al piano jaja

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