sábado, 30 de mayo de 2009

NV/NP


"(...) Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas."
A. Pizarnik


Existe una tácita frialdad en el aire. Es una mano (o varias) asegurando un puñal.
Mis propias creaciones me acechan, me esperan con recelo detrás de los jarrones para alcanzarme en el pasillo y darme un mordisco. Se camuflan en los arabescos de la alfombra; debajo del gato cuando éste duerme; dentro los saquitos de té. Tengo miedo. Tengo miedo que al abrir el paraguas, cualquier día de tormenta, ellos estén escondidos ahí y caigan como lluvia sobre mi cabeza. Siento en ellos un odio medular, aunque ni siquiera tengan vertebras. Por eso, en silencio me escurro por la casa, casi espectral. Totalmente sigiloso. Ellos no tienen ojos, no tienen cabeza ni corazón. El silencio es sino mi mayor muestra de desconfianza. Ahí no me encuentran y caen aturdidos como los murciélagos frente a una lustradora. A veces dejan notitas al lado del teléfono "alguien llamó" para que los invoque, para que me pregunte quién llamó. ¡Bah! estrategias... no voy a ser arrastrada por sus artilugios. No tengo que pensar y sí vivir en silencio, que el silencio envuelva hasta los paraguas.



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