jueves, 23 de julio de 2009

La voz que (se) resiste

La memoria suele ser como un mar agitado, todos alguna vez naufragamos.
Los rendidos se recuestan en las plegarias, sobre suelos agrietados. Las lágrimas se les secan en las mejillas; tanta sal no les deja ver. A los Otros, el viento les arrastra un gesto de entrega… a todos esos pueblos que resisten desvelados, los renueva. Es por eso que América no necesita rezar por la noche; se despierta con las mañanas sedientas de sol, tiene espíritu de fuego.
Se suben todos, hombres y mujeres, a un tren de convicciones. La clausura del silencio es amenazadora, pero sabrán los corazones distanciarse y buscar a esos Otros, hombres y mujeres, que abren solapadamente el cielo con voces nuevas, con labios de ideales inquietos; los Otros que se enfrentan día a día a los espejos glaciales.
Aquéllos son rostros que levantan pelea a la muerte porque todavía creen que podemos cantarle a los hombres dormidos, a los esclavos; que podemos ganarle a los históricos gigantes: la indiferencia, el sometimiento, la palabra vacía.
Esos Otr que sueñan con la integración y despiertan libres.

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