viernes, 14 de agosto de 2009

Martha Argerich


¡Con qué dulzura me habla esa mujer! Bella, bella mujer... mujer de bellas manos y gracia natural. No he visto en ningún virtuoso tanto sentir, tanta jovialidad en el toque. No dejo de sentir que la primera vez que ví un video de ella a los 18 años me deslumbró. Me habló en la lengua que más entiendo, me invitó.
Si hay una musa inspiradora, para mí es ella.







Llevo en la piel una locura hermosa por Bartók, en cada poro está con una pureza tajante.
Tengo alma romántica. Las partituras de Chopin acunaron mis lágrimas, cantaron a mis ojos y a mis manos. Schumann como un beso en la frente antes de acostarse...



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