domingo, 16 de agosto de 2009

Necesidad de vacío

Descubrí que la vida no se mide por las diagonales y que en cada semáforo se nos detiene un recuerdo; que se nos escapa el alma en la respiración de un beso y las mañanas huelen a canela y café; que podemos morir tan sólo en una mirada y que todos estamos igualmente desnudos en el mundo. Entendí por qué muchas veces veo color ámbar y saboreo la nostalgia con agrado; por qué devoro la soledad en trocitos y de a ratos acompañado con algún vino barato...
A pesar de todo, sigo refregando en mi cara las cenizas de algo que una vez fue hermoso, luego enciendo un cigarrillo para el dolor... para olvidar lo aprendido.


1 comentario:

  1. Son palabras desprendidas y se sienten verdaderas...que mas para una mujer que siente la ciudad y la vive día a día.
    Martín C

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