jueves, 12 de noviembre de 2009
Espiraciones primigenias
Te sale un brazo más, por la espalda. Se dibujan formas oblicuas, la diagonal que traza una de mis piernas no está mintiendo. Yo dejo que me aparezcan más dedos en mis manos, los tuyos. Entre espacios pausados vamos mutando a algo más primitivo. Nos entrelazamos en un suspiro de sábanas arrugadas. Nos está aliviando, suavizando la piel. Lentamente los colores de todo lo que nos rodea se van avivando como el fuego; un fenómeno se manifiesta en la ventana, ese nos incendia las pestañas, nos eclipsan los primeros rayos de novedad. Vamos mutando, acompasadamente hasta que en un momento dejamos de ser lo que éramos. El 'nosotros' ya no existe, en ese momento nos damos cuenta que eso no lo será nunca más.
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